Además de mostrar obras, la web de un estudio de arquitectura puede filtrar las consultas con un formulario de pocas preguntas, agendar la primera reunión, contar cómo trabajás, avisar cuándo vas a responder y cobrar una asesoría o una seña con Mercado Pago. No hace falta sumar todo junto, alcanza con empezar por la tarea que hoy más tiempo te come.
Cuando un estudio me pide una web, casi siempre lo primero que me muestra son referencias de webs lindas, y está perfecto, porque obviamente tiene que verse bien. Lo que pocas veces aparece en esa primera charla es qué tiene que pasar cuando alguien entra, y ahí es donde se quedan cortas la mayoría de las webs de estudios: muestran las obras y nada más.
¿Por qué no alcanza con una web linda?
Porque la web es lo primero que mira un cliente antes de escribirte, y si lo único que encuentra son fotos, todo lo demás lo tiene que preguntar. Lo que veo muchísimo es esto: un formulario que pide nombre, mail y mensaje, y después diez idas y vueltas por WhatsApp para saber qué necesita la persona, dónde es la obra y para cuándo la quiere.
Una web puede hacer mucho más mientras vos estás en obra o en una reunión.
Me hizo pensar en esto el rediseño de Dezeen, que en octubre estrenó web después de diez años y no cambió su tipografía ni su espíritu sino cómo se busca, se filtra y se recorre. Con la web de tu estudio pasa lo mismo, porque muchas veces no hace falta empezar de cero, alcanza con que haga su trabajo.
¿Qué puede hacer sola la web de un estudio?
Estas son las cinco tareas que más tiempo les ahorran a los estudios con los que trabajo, y ninguna necesita una web enorme ni carísima.
1. Filtrar las consultas antes de la primera llamada
En lugar del clásico campo de mensaje libre, un formulario con tres o cuatro preguntas clave te dice de entrada si la consulta es para vos: tipo de proyecto, ubicación, plazos y presupuesto aproximado. Si las respuestas son opciones para elegir y no texto libre, la persona tarda menos en completarlo y vos tardás menos en leerlo (y te ahorrás la llamada para preguntar si es una cocina o una casa entera).
2. Agendar la primera reunión
Un link para reservar la primera charla, conectado a tu calendario, evita el ida y vuelta de "¿te queda bien el jueves?". Herramientas como Calendly o las citas de Google Calendar te dejan elegir qué días y horarios ofrecés, cuánto dura cada reunión y cuánto margen dejás entre una y otra, así no te agendan nada mientras estás en obra.
3. Contar cómo trabajás
Una sección con las etapas de tu proceso, desde el relevamiento hasta la dirección de obra, y qué incluye cada una, responde las preguntas de siempre antes de que te las hagan. No hace falta poner precios cerrados ni todos los detalles, porque eso se charla en la reunión, pero sí que se entienda qué hacés, en qué orden y más o menos cuánto tarda.
4. Responder apenas llega una consulta
Una respuesta automática que diga gracias, cuándo vas a contestar y qué viene después deja tranquila a la persona del otro lado, que si no se queda pensando si su mensaje llegó. Si además sumás un link a tus proyectos o a la sección de cómo trabajás, aprovecha la espera para conocerte mejor.
5. Cobrar una asesoría o una seña
Si vendés algo concreto, como una asesoría de una hora, una visita a obra o una consulta de color, la web puede cobrarlo directo con un link o un botón de Mercado Pago. Así la persona reserva y paga en el mismo momento, y vos no tenés que andar pasando el CBU ni confirmando transferencias.
¿Por dónde conviene empezar?
No hace falta sumar todo junto, elegí la tarea que hoy más tiempo te come y empezá por ahí: si las consultas que no son para vos te llenan el WhatsApp, arrancá por el formulario, y si el problema es coordinar horarios, por el link para agendar. Lo bueno es que la mayoría se puede sumar a la web que ya tenés, sin rediseñarla entera.
¿Y si todavía no tenés web?
Entonces es el momento ideal para pensarla así desde el principio, con estas tareas incluidas en el diseño y no agregadas después. Eso sí, primero y principal la marca y después la web, porque si lanzás la web antes de tener tu identidad, después vas a tener que rediseñarla y terminás pagando dos veces.
Si querés ver cómo lo encaro, en diseño web te cuento el proceso, y si tu estudio necesita las dos cosas, el paquete Obra nueva junta identidad y web en ocho semanas.
Y vos, ¿cuál de estas cinco tareas es la que hoy más tiempo te come?
Esta nota salió primero, más corta, en Planta Libre N°04.
¿Tu estudio necesita una mano?
Elegí según el momento en el que estás:Un estudio que se ve como trabaja
La guía sigue disponible gratis: 11 páginas con lo que veo una y otra vez trabajando con estudios, ordenadas en cuatro pasos (tu marca, tus proyectos, tu web y tus redes) y con un checklist final para que sepas por dónde empezar.
Gracias por leer hasta acá. Si tu web hoy solo muestra y querés que empiece a trabajar por vos, escribime y lo charlamos, que leo todo.
Orne